En las cartas circulares del Padre Debrabant, encontramos constantes exhortaciones a las Hermanas de la Santa Unión, instándolas a esforzarse por alcanzar la perfección en la caridad, la obediencia, el silencio y la observancia de la Regla, y de este modo servir de ejemplo a las alumnas, cuyo número no dejaba de crecer.
Solo Dios os dará la recompensa que Él mismo os ha prometido... Por unos días de trabajo y fatiga... una eternidad de gloria y delicias...
Pensad en ello y sabréis vencer vuestras pequeñas dificultades y triunfar sobre las tentaciones del orgullo, que es la causa de todos nuestros males; sabréis cumplir con fidelidad y valentía la noble y gran misión que se os ha confiado.
Expanden, pues, sus almas, ensanchen sus corazones y no encuentren nada amargo ni difícil en educar bien a la juventud y enseñarle a amar verdaderamente a Jesucristo; denles ejemplo con su fervor, su celo y su gran fidelidad...
Que haya siempre entre vosotras una caridad, una unión que nada pueda alterar. Para ello, soportaos unas a otras, pensando que tenéis aún más defectos que vuestras hermanas y que el Señor os soporta bien.
Afirmaos cada día en la gracia de vuestra vocación entregándoos de todo corazón a Jesús y a María. Así encontraréis la felicidad y la perseverancia. En mi última carta, mis queridas hijas, os di consejos para el progreso de vuestros alumnos...
Ánimo, queridas hijas, nos dirigimos hacia una eternidad de alegría y felicidad, en medio de los ángeles y los santos, junto a Jesús y María.
Carta circular del Padre Debrabant, 26 de Julio 1859
Solo Dios os dará la recompensa que Él mismo os ha prometido