Una gran responsabilidad ante los ojos de Dios y de la Iglesia
(…) Una vez más os doy las gracias, de todo corazón, como vengo haciendo desde hace 40 años, desde que, con la gracia de Dios, fundé vuestro primer convento. Comenzó con un puñado de hermanas, y hoy somos 800 religiosas y 188 escuelas con un total de 32.000 alumnos. Esta cifra, mantenida a lo largo de los años, eleva el gran total de nuestros alumnos desde los inicios de la Congregación ¡a algunos cientos de miles! Pero no es en estas cifras crecientes en lo que tanto deseo insistir, mis queridas Hijas, sino más bien en la gran responsabilidad que tenéis ante los ojos de Dios y de la Iglesia.
Si habéis llevado a cabo vuestro apostolado con fidelidad y santidad, qué inmensa cantidad de bien habréis hecho al educar a tantas jóvenes cristianas y al formar, durante sus años de infancia, a tan gran número de abnegadas madres de familia. Y si, ¡ay!, habéis faltado a vuestro deber, violando vuestras promesas y vuestras santas Constituciones, ¡qué terrible momento de revelación os espera un día! (…)
Pues bien, mis muy queridas hijas, sabéis cuán ansioso estoy de que seáis formales y dispuestas; y cuánto deseo que vuestros conventos prosperen y que, siendo vosotras mismas más santas, logréis la salvación de vuestros niños. (…)
De la Carta Circular del P. Debrabant, 23 de febrero de 1869
Una vez más os doy las gracias, de todo corazón, como vengo haciendo desde hace 40 años, desde que, con la gracia de Dios, fundé vuestro primer convento.